Con las altas temperaturas de verano y el aumento de actividades al aire libre se incrementan las picaduras de insectos, especialmente de mosquitos, abejas, avispas y arañas. Si bien en la mayoría de los casos generan molestias leves, en algunas situaciones pueden provocar reacciones alérgicas, infecciones o transmitir enfermedades, por lo que es importante extremar los cuidados y adoptar algunas acciones simples, pero efectivas para el cuidado de la piel.
Prevención
El uso de repelentes adecuados para cada edad, aplicados sobre la piel expuesta y reaplicados según indicación, es una de las principales herramientas. También se aconseja utilizar ropa clara, de mangas largas, evitar perfumes intensos y proteger los ambientes con mosquiteros o pastillas repelentes.
Además, es importante evitar las quemaduras solares, se recomienda utilizar protector solar con un factor no menor a 30, aplicarlo 30 minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos horas, o después de nadar o transpirar.
Acciones
Ante una picadura, es fundamental no rascarse, lavar la zona con agua y jabón y aplicar frío local para aliviar la inflamación. En caso de dolor, picazón intensa o enrojecimiento persistente, se recomienda consultar con un profesional de la salud.
Cuidar la piel en verano es una forma de cuidar la salud integral. Incorporar hábitos de protección durante las vacaciones permite disfrutar del descanso sin poner en riesgo el bienestar a largo plazo.


